Con el propósito de estructurar un plan de políticas públicas eficiente y capaz de integrar tecnologías disruptivas en la educación y el sistema gubernamental e industrial, la administración del Estado panameño ha establecido una Comisión Nacional de Tecnologías Críticas y Emergentes. Un paso estratégico para la modernización de su matriz económica y social que, junto a la nueva subcomisión de Inteligencia Artificial, intentará robustecer la gobernanza digital, atraer inversionistas y mejorar la competitividad regional.
Esta iniciativa es impulsada por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) y propone una agenda nacional de tecnologías avanzadas que busca acortar la brecha digital que se expande a diversas zonas apartadas del país.
