El interés de la deuda francesa a 10 años alcanzó este martes el 3,48%, superando por primera vez en 15 años al de Italia (3,47%), tradicionalmente considerada una economía con mayores dificultades para controlar su endeudamiento. Este repunte se produce tras la caída del segundo gobierno francés en menos de nueve meses, lo que ha incrementado la percepción de riesgo en los mercados financieros hacia la segunda mayor economía de la Unión Europea.

La inestabilidad política llega en un momento clave, a pocos días de que la agencia Fitch revise la calificación crediticia de Francia. En su última evaluación, la agencia ya había advertido de una posible rebaja si el país no presentaba un plan sólido para reducir su elevada deuda pública, que se sitúa en casi el 114% del PIB. El rechazo del Parlamento al proyecto presupuestario de 2026, que contemplaba recortes por 44.000 millones de euros, agrava la desconfianza de los inversores.

El presidente Emmanuel Macron, bajo fuerte presión, anunció que designará en breve al sucesor del primer ministro François Bayrou. El nuevo jefe de gobierno deberá enfrentar el reto de gobernar sin mayoría parlamentaria, en una Asamblea Nacional profundamente dividida entre izquierda, centroderecha y ultraderecha. Analistas advierten que esta nueva fase de incertidumbre podría acelerar una degradación de la nota crediticia y encarecer aún más el costo del endeudamiento francés.

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